lunedì 26 settembre 2011

El misterio de las albòndigas... el arte de nuestro cerebro, diferente de la de nuestro corazòn.

Este es un experimento. Es la traducciòn del post que colguè en italiano hace algunas horas para mis amigos de hablahispana.    ;-) !

Hay personas que, mientras hablan, si estás escuchando con atención, oyes que atraen a tu barriga màs que a tu corazón. Estoy convencida de que el corazón tiene su propia - independiente - lógica y, si tratas de entender su lenguaje, te das cuenta de que gran parte de lo que nos pasa a diario, y los resultados o las razones de lo que nos sucede de una u otra forma- No sé cómo-  él, el corazón, ya lo sabìa. Te ha pasado alguna vez? A mí si, mucho más de lo que me gustaría.

Encontrar personas es un don - las palabras iniciales de presentacion de perfil... - Estoy aprendiendo que no sería "buena" cosa considera una condivsion/un encuentro el ver y / o escuchar a la televisión tal o cual personaje: el encuentro es intercambio de seres mientras ver televisión y escuchar es un monólogo y, si es que no estàs de acuerdo con lo escuchado, se convierte en un grunir solitario, pues nadie va a escuchar  o apaciguar con su presencia y el diálogo tu ser.

Anoche vi el discurso de Vito Mancuso, en un programa de tele que se llama "che tempo che fa". No quiero profundizar acerca la opinion (muy personal y por lo tanto discutible) del conductor del programa, sólo quiero expresar mi opinión sobre la intervención de Mancuso, el cuàl, al final siempre dice las mismas cosas. Sí, es cierto, bien dichas. O, más bien, palabras elegidas para ser aceptadas por los oidos del hombre de hoy.
No sé si es una virtud o un defecto, tal vez sea una calidad. Pero yo sólo se que habla a mi barriga, al estomago. Cada vez que lo oigo hablar, profundiza sobre el Mal, la discusión se concentra  siempre en eso. Muy similar a ese programa, Voyager, que, haciéndose pasar por  ciencia popular, no hace más que crear una lluvia de preguntas - a veces tontas y sin contenido.
Y si la ciencia, por su diseño, es el juego para dar las respuestas, no se pude decir lo mismo para la fe. De lo contrario, se llamaría de otra manera.

Por supuesto, ponerse preguntas de este tipo, al menos una vez en lau vida, incluso dos, està bien pero esto se convierte en un problema en la medida en que esto no es una invitación a la búsqueda de sentido, sino màs bien pretende responder alas misma mediante la generación de inconsistencias obvias.
Cuando yo estaba en mi adolescencia, en el pasaje entre inmadurez y madurez, me atraìan estos argumentos - por ejemplo, me refiero a algunos enlaces que ahora veo publicados en los muros jovenes "amigos" en FCBK niños "Demasiadas iglesias doradas, demasiada gente sin pan", y muchos otros del mismo tenor. Los chicos se ponen  las preguntas importantes para la búsqueda de sentido en la vida, el hecho es que deberìan encontrar adultos capaces , aùn sin dar sus propias  respuestas definitivas - que es valioso desde el punto de vista de la investigación personal - que orienten hacia, no se debe confundir ... y dentro de esta confusión incluyo a sacerdotes, no sólo los profesores o dignos de alabanza ...
Esto es lo que hace falta a nuestra juventud, pero últimamente, no sólo a ellos. También los adultos, las personas que yo encuentro a menudo, de mediana edad, que nunca superaron el umbral de las preguntas fundamentales y se las arrastran, sin resolver, haciendo caso omiso de un trofeo perteneciente a algo que ni siquiera ellos mismos pueden o saben identificar.
La pregunta sobre el Mal, el mal de los inocentes, es muy profunda y muy antigua, como el hombre mismo.
Cada uno debe, inevitablemente, pasar por ese camino, para poder decir "sentí el aroma de los pinos, vi el color de los alerces, he pisado la mullida alfombra de agujas de pino en el bosque", etc, no es lo mismo si se lo cuentan .
No se debe confundir unas con otras las palabras "fe" y "fidelidad", de lo contrario, perpetúa el "misterio" de las albóndigas: se desconocen los ingredientes, no sé lo que contienen y sinceramente saben mal,  (ver Seminario episodio de Milán, las albóndigas de las monjitas citado por el mismo Mancuso).
Es claro que nuestras papilas gustativas se encuentran en extrema necesidad de sabor. Y de gusto  "bueno", "sabroso", "rico".
No me conformarìa jamàs con el no haber conocido alguna vez los ingredientes de las albóndigas, Vito.
Esta mañana me encontré con esta pieza, muy emocionante para mí. Aqui la dejo y copio, para volver de vez en cuando a leerla, cuando algunas de las preguntas están llamando a la puerta.
Ante todas las cosas terribles que suceden hoy en el mundo, hay teólogos que dicen que Dios de ningún modo puede ser omnipotente. Frente a esto, nosotros profesamos nuestra fe en Dios
Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Y nos alegramos y agradecemos que Él sea omnipotente. Pero, al mismo tiempo, debemos darnos cuenta de que
Él ejerce su poder de manera distinta a como nosotros, los hombres, solemos hacer. Él mismo ha puesto un límite a su poder al reconocer la libertad de sus criaturas.
 Estamos alegres y reconocidos por el don de la libertad. Pero cuando vemos las cosas tremendas que suceden por su causa, nos asustamos.
 Fiémonos de Dios, cuyo poder se manifiesta sobre todo en la misericordia y el perdón. Y, queridos fieles, no lo dudemos: Dios desea la salvación de su pueblo.
Desea nuestra salvación, mi salvación, la salvación de cada uno. Siempre, y sobre todo en tiempos de peligro y de cambio radical, Él nos es cercano y su corazón
 se conmueve por nosotros, se inclina sobre nosotros. Para que el poder de su misericordia pueda tocar nuestros corazones, es necesario que nos abramos a Él, se necesita
 la libre disponibilidad para abandonar el mal, superar la indiferencia y dar cabida a su Palabra. Dios respeta nuestra libertad. No nos coacciona. Él espera nuestro “sí” y, por decirlo así, lo mendiga.
Es parte de una pieza màs larga pero si les resulta interesante, les puedo dar el link completo y el autor.

Feliz lunes a todos. ^ _ ^
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